22 sept. 2016

Didgeridoo, el gusano que me entra.

Exactamente lo mismo. Aun recuerdo ese gusano que me entraba cuando me proponía algún reto deportivo, esos nervios....esa sensación que siendo rara, se hacia agradable y al final adictiva. Pues ahora, me pasa lo mismo, siento ese mismo "gusano" cada vez que me enfrento a un nuevo reto, la diferencia es la naturaleza del reto y me queda claro que eso, es lo de menos, lo único que importa es tenerlos, sentir ganas de hacer cosas diferentes, ponerse objetivos aunque estos parezcan imposibles; si sabré yo que lo imposible siempre se hace posible..

Inmerso en una espiral de experiencias y sensaciones, me encuentro absolutamente desorientado ante lo que voy descubriendo día a día. Creía, porque solo lo creía, que tenia claro mi camino pero, desconocía, quizás por mi ignorancia, que en el camino iba a ir descubriendo cosas que terminarían por hacerme perder el rumbo inicial. Lejos de ser un problema, uno se enriquece con esta situación, porque aunque nos cuesta reconocerlo, los cambios siempre son buenos y no hay que temer a cambiar, cambiar es evolucionar es adaptarse, es crecer.

Y ahora que, pues una vez iniciado mi camino como Gaitero, situándome como músico, veo que mi camino es algo mas tribal de lo que ahora estoy haciendo, que digamos es, tradicional. Acepto el momento pero niego el futuro, así empiezo porque así debo empezar pero, se que por lo menos ahora, la idea es girar 180º cuando llegue el momento, aunque esa es la idea de ahora, asumo la posibilidad del cambio de idea.

Ese interés por lo tribal me lleva a experimentar con instrumentos que culturalmente nada tienen que ver, pero que la fusión con nuestros instrumentos y nuestra música, es impresionante. En este caso, porque habrá otros seguro, me refiero al Didgeridoo, un instrumento original de los aborígenes Australianos, se sabe que ha habido otros lugares en el mundo donde se tocaba algo parecido, pero la referencia mas conocida del Didgeridoo es Australia. Básicamente es un tubo largo y hueco, que produce un sonido grave y profundo, la técnica para tocarlo requiere de un control absoluto sobre la respiración circular y es en este punto, donde a mi me entra el gusano, aprender a hacer la respiración circular, que no es otra cosa que soplar y respirar ininterrumpidamente, inténtalo.

Constancia, como en todo. Todos los días un rato de soplar y hacer pedorretas con los labios con el fin de dominar la técnica del Didgeridoo. Lo conseguiré?, ya lo creo...Recordar que le dijo el perro al hueso; tu eres duro pero yo, tengo tiempo.

Gaita, Dulzaina, Tim Weshley, Pinfano....y Didgeridoo? ...hay va el reto, este es el gusano.

Para los que no veis el instrumento os dejo un vídeo del mismo..

Si, ya se que muchos de vosotros no estáis sorprendidos, a mi todo lo diferente me atrae, así fue siempre y así sera, si algún día el Didgeridoo es instrumento popular, lo dejare.



Aquí una muestra del bolo de Labordeta, muy tradicional. Si yo me fijo en lo anterior, fijaros que lejos estoy de lo posterior.